Las generaciones se han convertido en una perspectiva habitual desde la que las organizaciones intentan comprender el comportamiento en el entorno laboral.
Las conversaciones sobre la Generación Z, los Millennials, la Generación X y los Baby Boomers suelen centrarse en aquello que los diferencia. A cada generación se le asocia un conjunto de características, expectativas y formas de trabajar.
Sin embargo, nuestra investigación más reciente sugiere que la realidad tiene muchos más matices de lo que dan a entender muchas de las creencias habituales. Aunque la edad y la experiencia pueden influir en la forma en que las personas contribuyen al trabajo, muchas de las suposiciones que hacemos sobre las distintas generaciones no resisten un análisis más riguroso.